
Confirman la identidad de desaparecidos a partir de hallazgos en La Perla
El hallazgo fue confirmado en Córdoba tras tareas del Equipo Argentino de Antropología Forense.
La Justicia Federal confirmó la identificación de restos óseos pertenecientes a personas secuestradas durante la última dictadura cívico-militar en el predio donde funcionó el ex Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio La Perla, en Córdoba. El anuncio marca un avance significativo en las investigaciones sobre desapariciones forzadas ocurridas en ese período.

Los trabajos fueron realizados por el Equipo Argentino de Antropología Forense en una zona conocida como Loma del Torito, dentro de un extenso predio donde operó el centro clandestino entre 1976 y 1978. Allí se hallaron restos humanos en condiciones complejas, dispersos y mezclados, lo que requirió un minucioso trabajo de análisis para su identificación.
Entre las personas identificadas se encuentran Ramiro Sergio Bustillo, José Nicolás Brizuela, Raúl Oscar Ceballos Cantón, Carlos Alberto D’Ambra, Alejandro Jorge Monjeau, Mario Alberto Nívoli, Elsa Mónica O’Kelly Pardo, Oscar Omar Reyes, Eduardo Jorge Valverde Suárez y Sergio Julio Tissera. En el caso de Adriana María Carranza y Cecilia María Carranza, hermanas mellizas, se determinó que los restos corresponden a una de ellas, aunque no fue posible precisar a cuál debido a su identidad genética compartida. Una familia solicitó que el nombre de su familiar no sea difundido.
Las víctimas habían sido secuestradas entre 1976 y 1977 en distintos puntos de la provincia y del país, y en varios casos existían testimonios que indicaban su paso por La Perla y otros centros clandestinos de detención. Muchas de ellas eran jóvenes estudiantes, trabajadores y profesionales.
El hallazgo se inscribe en una línea de investigación sostenida durante décadas, basada en testimonios, reconstrucciones históricas y estudios científicos. Las tareas contaron con la colaboración de organismos judiciales y equipos especializados, y se prevé que continúen durante este año con nuevas excavaciones en la zona.
Durante la presentación de los resultados, también se brindaron detalles sobre la continuidad del proceso judicial y científico, tanto en el análisis de los restos recuperados como en la búsqueda de nuevas evidencias que permitan avanzar en la identificación de otras personas desaparecidas.

El anuncio generó un fuerte impacto entre familiares, organismos de derechos humanos y la comunidad en general, en un contexto en el que estos avances representan no solo un aporte a la verdad histórica, sino también una instancia de reparación tras décadas de incertidumbre.
Con estas identificaciones, se suma un nuevo capítulo en el proceso de memoria, verdad y justicia, a casi 50 años de los hechos, y se reafirma la importancia del trabajo sostenido de los equipos científicos y judiciales en la búsqueda de las personas desaparecidas.