
Desastre en Myanmar: el sismo deja huella
El terremoto de magnitud 7.7 que sacudió Myanmar ha dejado miles de muertos y desaparecidos, mientras los equipos de rescate enfrentan enormes dificultades para asistir a los afectados.
La cifra de víctimas del terremoto que golpeó Myanmar el pasado 28 de marzo sigue en aumento. Hasta este lunes 31, se han confirmado 2.065 muertes, con 270 personas aún desaparecidas y más de 3.900 heridos. Sin embargo, distintas fuentes manejan cifras dispares, lo que refleja la dificultad de obtener datos precisos en medio del caos. La junta militar ha declarado una semana de luto nacional mientras el país enfrenta una de las peores catástrofes naturales de su historia reciente.
El impacto del sismo no se limita solo a la pérdida de vidas. Más de 2.600 edificios, entre viviendas, templos y colegios, fueron destruidos, dejando a miles de personas sin refugio. Los esfuerzos de rescate avanzan con enormes dificultades debido a cortes de electricidad, escasez de combustible y la falta de maquinaria pesada para remover los escombros. En muchas zonas, los rescatistas trabajan manualmente, exponiéndose a temperaturas superiores a los 40°C en busca de sobrevivientes.
En Mandalay, los equipos de socorro siguen intentando localizar a unos 150 monjes desaparecidos en un monasterio colapsado. Naciones Unidas ha advertido que el desastre podría desencadenar una crisis humanitaria aún mayor, con un aumento del hambre y el riesgo de enfermedades. La comunidad internacional ha comenzado a enviar asistencia, con China, India y Tailandia entre los países que han proporcionado suministros y equipos de rescate.
El terremoto, que rompió un tramo de 200 kilómetros de la falla de Sagaing, provocó violentos temblores que afectaron a más de 2,8 millones de personas. La mayoría de los edificios en la región están construidos con materiales frágiles, lo que contribuyó a la magnitud de los daños. Myanmar, ya golpeado por un conflicto interno desde el golpe militar de 2021, enfrenta ahora una nueva crisis que pone a prueba su capacidad de respuesta y la solidaridad internacional.


