
El boom del pistacho: por qué se volvió un ingrediente estrella y qué beneficios ofrece
Cada vez más productos lo incorporan. Aunque es costoso, el pistacho destaca por su valor nutricional y su creciente demanda en la industria alimentaria.
El pistacho se posicionó en los últimos años como uno de los frutos secos más buscados del mercado, tanto por su sabor distintivo como por su creciente incorporación en alimentos dulces y salados. En Argentina, su presencia se multiplicó en góndolas, cartas gastronómicas y redes sociales, marcando una tendencia que combina indulgencia, sofisticación y salud.
El auge mundial del pistacho tuvo un punto de inflexión con la popularidad del llamado “Chocolate de Dubái”, una tableta rellena con pasta de pistachos y masa kataifi —una preparación de origen árabe con textura crocante— que se viralizó en redes sociales. El furor por ese producto activó una ola de imitaciones y versiones locales, desde alfajores hasta helados y bombones.
En el plano local, la demanda de pistachos superó ampliamente la capacidad de producción interna. Según estimaciones del sector, la Argentina solo logra abastecer entre un 10% y un 20% del consumo total, ya que gran parte de la producción se destina a la exportación, principalmente a Europa, Medio Oriente y Brasil.
El pistacho también se consolidó como un ingrediente premium. Su valor en el mercado supera al de otros frutos secos: mientras que las almendras o nueces peladas rondan los $25.000 a $30.000 por kilo, el pistacho tostado con cáscara puede costar entre $32.000 y $55.000. En su versión pelada y procesada, los precios van de $70.000 a $120.000 por kilo, lo que lo convierte en uno de los frutos secos más caros y exclusivos.
Más allá del fenómeno gastronómico y comercial, el pistacho también es valorado por sus propiedades nutricionales. Es una fuente importante de proteínas vegetales, grasas saludables, fibra, potasio, antioxidantes y vitamina B6. Nutricionistas destacan su aporte a la salud cardiovascular, su capacidad para regular los niveles de glucosa y su potencial como colación saludable para quienes buscan mejorar la calidad de su alimentación.
Frente a este panorama, muchas marcas nacionales comenzaron a desarrollar productos con pistacho como insumo principal o diferenciador, aprovechando la creciente demanda y la valoración positiva de este fruto seco por parte de los consumidores.
El pistacho dejó de ser un ingrediente exótico para transformarse en un símbolo de calidad, sabor y beneficios reales para la salud. Su incorporación en la industria alimentaria no es solo una moda: es una tendencia con raíces sólidas en el gusto del público y en la evidencia nutricional.