
Histórico fallo en San Luis: Gabriela Fernández Aberastain logró justicia en un caso de sextorsión que marca un antes y un después
En diálogo exclusivo con la radio, Fernández compartió las emociones vividas durante los últimos días del juicio, su sensación de alivio y la importancia de que finalmente se haya hecho justicia.
En un fallo sin precedentes para la provincia y el país, la justicia condenó con prisión efectiva a un hombre acusado de sextorsión, tras cinco años de lucha incansable por parte de la víctima, Gabriela Fernández Aberastain. En diálogo exclusivo con la radio, Fernández compartió las emociones vividas durante los últimos días del juicio, su sensación de alivio y la importancia de que finalmente se haya hecho justicia.
El proceso judicial, que se desarrolló a lo largo de esta semana, tuvo como imputado principal a un hombre que fue su expareja y que la expuso públicamente tras viralizar material íntimo sin su consentimiento. El caso escaló en notoriedad por tratarse de uno de los pocos en llegar a juicio con condena efectiva, sentando un precedente sobre cómo la justicia puede actuar ante situaciones de violencia digital y vulneración de la intimidad.
"Yo no gano con el sufrimiento de ellos. Yo gano con la justicia", dijo Gabriela, quien expresó haber recuperado su voz y dignidad tras años de exposición pública, sufrimiento emocional y lucha contra el estigma. "El delito fue haberme viralizado, haberme expuesto. Eso me tapó la boca. Y con esta condena, siento que me la sacaron", reflexionó conmovida.
Durante el juicio, uno de los momentos más significativos fue cuando una de las involucradas, que había participado en la viralización del contenido, se acercó para pedirle disculpas. “Esperé cinco años que me pidiera perdón”, dijo Gabriela, quien decidió aceptar las disculpas, en un acto de entendimiento del contexto de violencia en el que otras mujeres también pueden verse atrapadas.

En contraposición, la declaración del principal acusado fue, según sus palabras, “patética e indignante”. Aberastain relató cómo incluso horas antes de ser condenado, el agresor seguía publicando contenidos ofensivos en redes sociales, burlándose del proceso judicial. “Este hombre va a reaccionar, no me va a pedir perdón, porque es un psicópata”, afirmó.
La víctima, visiblemente movilizada, no solo expresó alivio por la condena sino también una firme voluntad de concientizar a la sociedad sobre el uso responsable de la tecnología. “Si decidís vincularte desde el celular, tomá recaudos. Y si recibís contenido íntimo que no es para vos, no lo reenvíes. Podés estar arruinando una vida”, advirtió.
Consultada sobre la duración de la pena impuesta, Gabriela fue clara: “Lo importante es que fue condenado. No voy a opinar sobre si fue poco o mucho. Ya que haya condena es un gran logro para mí y para la sociedad. Esto no pasó nunca antes”.
Este fallo no solo representa una reparación individual, sino también un mensaje claro para toda la comunidad sobre la gravedad de la violencia digital. En palabras de Gabriela: “Logramos que un abusador vaya preso con la víctima viva. Porque generalmente esto solo ocurre cuando las mujeres ya no están”.
La historia de Gabriela Fernández Aberastain se convierte así en un faro para muchas personas que aún temen denunciar y enfrentarse al juicio social. Su valentía, resiliencia y claridad al transmitir su mensaje dejan una huella imborrable en la lucha por una justicia más humana y efectiva frente a los delitos digitales y la violencia de género.
Fuente: Sergio Bringas.