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La generación Z revive la tecnología retro

Cansados del exceso digital, jóvenes reemplazan smartphones por celulares antiguos, cámaras compactas y agendas en papel para recuperar calma y simpleza

La generación Z revive la tecnología retro

Cansados del exceso digital, jóvenes reemplazan smartphones por celulares antiguos, cámaras compactas y agendas en papel para recuperar calma y simpleza

Detrás de cada notificación y cada pantalla táctil aparece una economía de la atención que muchos empiezan a cuestionar. Las redes sociales, que en sus inicios funcionaban como espacios de encuentro, hoy se perciben más ligadas al consumo y a la exhibición que a la conexión genuina. Incluso el propio Mark Zuckerberg reconoció que plataformas como Facebook o Instagram priorizan el contenido y la visibilidad antes que la interacción con amigos.

En este escenario surge un fenómeno entre adolescentes y jóvenes adultos: el regreso a dispositivos y objetos analógicos. Celulares antiguos, conocidos como dumbphones, planificadores de papel, cámaras digitales de los 2000 y hasta walkman se convierten en alternativas al smartphone. 

El atractivo no está solo en la estética, sino en la posibilidad de usar herramientas limitadas que devuelvan cierta calma frente al bombardeo de estímulos digitales.

Estudios recientes señalan que, aunque buena parte de los adolescentes pasa casi todo el día conectada, la generación Z muestra una leve reducción en el tiempo de uso de redes sociales desde 2021. En plataformas como TikTok y Reddit circulan búsquedas de Blackberries personalizados, flip phones decorados y sonidos nostálgicos de teclas físicas. Más que un rechazo total a la tecnología, se trata de un intento de equilibrar su presencia y redefinir la relación con ella.

El movimiento también se vincula con la identidad. Recuperar objetos analógicos no solo responde a la practicidad, sino también a una elección estética y simbólica. Un celular antiguo, un CD o un blog personal pueden funcionar como señales de diferenciación y de resistencia a la lógica del algoritmo. 

No todos están dispuestos a abandonar por completo los beneficios del smartphone (como la cámara, los pagos digitales o la mensajería instantánea), pero la apuesta por lo retro se convierte en un modo de negociar tiempos, hábitos y espacios propios fuera del scroll infinito.

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