
La gestión como respuesta: Bruno Mini y el valor de hacer
Abogado egresado de la Universidad Nacional de Córdoba, es uno de esos perfiles que, sin estridencias, supo dejar su huella en la Municipalidad de Merlo.
En un escenario donde la política muchas veces se reduce a promesas vacías o discusiones sin rumbo, hay figuras que eligen el camino más difícil pero más necesario: el de la gestión concreta, planificada y con resultados a la vista. Bruno Mini, abogado egresado de la Universidad Nacional de Córdoba, es uno de esos perfiles que, sin estridencias, supo dejar su huella en la Municipalidad de Merlo.
Desde su rol como jefe de Gabinete —y más tarde también al frente de Hacienda— asumió la responsabilidad de coordinar no solo el funcionamiento general del municipio, sino obras clave para el desarrollo urbano y social. La transformación de la Plaza Sobremonte y la recuperación de la vieja terminal de ómnibus —que hoy funciona como el Mercado Merlino— no solo resignificaron espacios centrales de la ciudad: devolvieron sentido de pertenencia y proyección patrimonial al pueblo merlino.

Durante esta gestión, también se concretaron obras que marcaron un antes y un después en la infraestructura de la ciudad: iluminación LED en avenidas y barrios, el adoquinado de la Avenida del Deporte, nuevas veredas, cordones cuneta, y la puesta en valor del azud de Piedra Blanca. Cada una de estas acciones se planificó no como soluciones aisladas, sino como parte de una estrategia integral para mejorar la calidad de vida de los vecinos.
también Mini como Jefe de gabinete trabajo en los eventos más importantes del calendario cultural y turístico local —como la Fiesta de la Dulzura y el festival nacional Valle del Sol— demostrando capacidad de organización, mirada estratégica y articulación entre distintas áreas municipales.
Pero lo más valioso de su perfil no está solo en los logros visibles, sino en el modo en que entiende la política: como una herramienta para cambiar realidades. Formado desde la infancia en una familia donde lo público era un tema de conversación cotidiana, Bruno eligió involucrarse no desde la queja, sino desde la acción.
Hoy, su decisión de dar un paso hacia la Legislatura provincial no sorprende: llega con experiencia, con gestión demostrada y con una visión que se alinea con los ejes fundamentales que propone el gobernador Claudio Poggi —educación, trabajo, justicia y seguridad—. Pero más allá de las banderas partidarias, su aporte puede ser clave para algo que a la política le urge recuperar: la seriedad.
En tiempos donde todo parece efímero, la gestión de Bruno Mini recuerda algo esencial: gobernar es planificar, ejecutar y rendir cuentas. Y cuando eso ocurre, la política vuelve a tener sentido.