
Papa Francisco: el Vaticano entra en Sede Vacante y comienza la cuenta regresiva hacia un nuevo Pontífice
Con la histórica fórmula latina “Vere Papa mortuus est” (“Verdaderamente, el Papa ha muerto”), pronunciada solemnemente por el cardenal camarlengo Kevin Farrell en la capilla de Santa Marta.
VATICANO — Con la histórica fórmula latina “Vere Papa mortuus est” (“Verdaderamente, el Papa ha muerto”), pronunciada solemnemente por el cardenal camarlengo Kevin Farrell en la capilla de Santa Marta, la Iglesia Católica dio inicio oficial al periodo de Sede Vacante, una fase extraordinaria que marca el fin del pontificado de Francisco y la preparación espiritual e institucional para la elección de su sucesor.
El Papa Francisco, el primero de América Latina y figura clave del catolicismo contemporáneo, falleció este lunes en el Vaticano. Con su deceso, se activaron los procedimientos milenarios del Vaticano que regulan el interregno papal. Inmediatamente, el camarlengo procedió a destruir públicamente el Anillo del Pescador —símbolo del poder papal— como manda el protocolo, para evitar cualquier intento de uso ilegítimo del sello pontificio. Luego, mandó a sellar los aposentos del difunto pontífice, que quedaron clausurados hasta la elección del nuevo Papa.
A los pies de la Basílica de San Pedro, los peregrinos comenzaron a reunirse al escuchar el tañido solemne de las campanas, signo inconfundible de duelo. Una de las puertas de la Puerta de Bronce fue cerrada, conforme a la tradición, haciendo visible para el mundo el inicio del luto en la Ciudad del Vaticano.
Durante los próximos nueve días se celebrarán los Novendiali, liturgias de sufragio por el alma del Papa fallecido, que también servirán de marco para la preparación del Cónclave. Mientras tanto, el Colegio Cardenalicio —que incluye a todos los cardenales vivos, aunque sólo los menores de 80 años podrán votar— se reunirá cada día en la Congregación General, órgano que administra los asuntos ordinarios del Vaticano durante la transición.
El cardenal Farrell, acompañado por tres cardenales asistentes designados por sorteo, asumió el control temporal de la administración vaticana, con facultades estrictamente limitadas. No podrá tomar decisiones doctrinales ni realizar reformas: su rol es asegurar la continuidad operativa del Estado Vaticano hasta que el nuevo Papa sea elegido.
Ya se espera el arribo de los Cardenales Electores, quienes se hospedarán en la Domus Sanctae Marthae, residencia vaticana que los mantendrá aislados del mundo exterior. Allí vivirán en un clima de oración y reflexión, sin acceso a medios de comunicación ni dispositivos electrónicos, en preparación para ingresar finalmente a la Capilla Sixtina, donde dará inicio el Cónclave propiamente dicho.
El mundo observa con atención mientras se abre una nueva página en la historia de la Iglesia Católica. La elección del próximo Papa no solo marcará un nuevo liderazgo espiritual para más de 1.300 millones de fieles, sino también el rumbo de una institución milenaria que enfrenta desafíos profundos en tiempos de cambio.
Fuente: Por: Guido Gazzoli