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Salud mental y prevención: cambiar el silencio por la escucha

Uno de cada siete adolescentes atraviesa problemas de salud mental en el mundo. Hablar, contener y generar entornos seguros es clave para prevenir y salvar vidas.

Salud mental y prevención: cambiar el silencio por la escucha

Uno de cada siete adolescentes atraviesa problemas de salud mental en el mundo. Hablar, contener y generar entornos seguros es clave para prevenir y salvar vidas.

Cada 10 de septiembre el Día Mundial de la Prevención del Suicidio invita a reflexionar sobre la importancia de cuidar la salud mental, especialmente en la adolescencia. Este período vital combina creatividad y energía con vulnerabilidades propias del desarrollo, donde los malestares emocionales requieren espacios de escucha y contención.

Según la OPS y UNICEF, un tercio de los trastornos de salud mental aparece antes de los 14 años y la mitad antes de los 18. En Argentina, el 9% de los adolescentes se sintió deprimido y el 13% angustiado en el último año. El suicidio es la segunda causa de muerte en este grupo etario, con 386 casos registrados en 2023 entre jóvenes de 10 a 19 años, superando incluso las muertes por cáncer.

Los especialistas destacan que el suicidio no es un hecho aislado, sino la consecuencia de factores múltiples: malestar emocional, falta de redes de apoyo, desigualdades sociales y escasos espacios de expresión. Hablar de estos temas, lejos de promoverlos, es una forma de prevenirlos. Validar lo que sienten las y los adolescentes, sin estigmatizar ni minimizar, abre la puerta al acompañamiento.

Reconocer las señales de alerta —aislamiento, tristeza persistente, desesperanza, desmotivación o cambios en los hábitos de sueño y alimentación— puede ser la diferencia para una intervención temprana. La prevención comienza en la escuela, en la familia, en el barrio y en el sistema de salud, con adultos presentes que ofrezcan vínculos afectivos sólidos y un entorno seguro para hablar.

Prevenir el suicidio es un compromiso colectivo. Implica asumir la salud mental como un derecho humano y garantizar que cada adolescente pueda ser escuchado, comprendido y acompañado en su desarrollo. Cambiar la narrativa, promover la escucha activa y construir comunidades que cuiden son pasos esenciales para proteger la vida.

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