
Terremoto en Myanmar: miles de víctimas y una crisis humanitaria en ascenso
La tragedia en Myanmar deja miles de víctimas y un escenario de destrucción en varias regiones, mientras los rescatistas trabajan sin descanso
Un terremoto de magnitud 7.7 sacudió Myanmar, dejando al menos 1.644 muertos, más de 3.400 heridos y 139 desaparecidos. La destrucción de más de 2.600 edificaciones, incluyendo viviendas, iglesias y colegios, ha llevado al gobierno a declarar el estado de emergencia en seis regiones.
Las áreas más afectadas son Sagaing, Mandalay, Magway, Bago, Shan y Naipyidó, donde los equipos de rescate trabajan sin descanso para buscar sobrevivientes y asistir a los damnificados. Sin embargo, la crisis política del país, marcado por conflictos entre la junta militar y grupos opositores, dificulta la distribución de ayuda humanitaria. Naciones Unidas ha advertido que el acceso a la asistencia podría estar condicionado por el control del Ejército y ha instado a que la ayuda se canalice directamente a la población afectada.
El sismo también se sintió en países vecinos como China, India y Tailandia. En Bangkok, el derrumbe de una torre en construcción dejó al menos ocho muertos y 79 personas atrapadas bajo los escombros. Equipos de rescate lograron localizar a 30 de ellas, mientras continúan las tareas de búsqueda con la esperanza de hallar más sobrevivientes.
El gobernador de Bangkok, Chadchart Sittipunt, informó que las labores de rescate siguen activas y que la prioridad es encontrar a quienes aún permanecen desaparecidos. La magnitud del desastre ha generado preocupación por la estabilidad de otras construcciones en la capital tailandesa, donde se mantiene la vigilancia ante posibles réplicas.
En Myanmar, la situación sigue siendo crítica. Además de los esfuerzos de búsqueda y asistencia, las autoridades han iniciado la remoción de escombros y la evaluación de daños en infraestructuras clave. También se trabaja en la provisión de servicios esenciales como agua potable, alimentos y refugio para los afectados.
Con el país sumido en una crisis económica y política, el impacto del terremoto agrava aún más la situación de miles de personas. La comunidad internacional evalúa cómo enviar ayuda de manera efectiva, mientras los equipos de rescate continúan luchando contra el tiempo en busca de sobrevivientes.