
Uno por uno, quiénes son los 135 cardenales que elegirán al nuevo papa en el cónclave
El 80% de los electores fueron nombrados por el Papa argentino, quien transformó la composición geográfica del colegio cardenalicio y dejó una huella profunda en la política vaticana.
Con la muerte del Papa Francisco, la Iglesia católica inicia un nuevo período de deliberación que podría definir su rumbo por décadas. El cónclave que elegirá al próximo pontífice estará compuesto por 135 cardenales electores, de los cuales un 80% fueron nombrados por el propio Francisco. Esta mayoría absoluta representa una de las herencias más contundentes del pontífice argentino, que cambió el rostro del colegio cardenalicio como ningún otro Papa en tiempos recientes.
Francisco –quien se autodefinía como el Papa “llegado del fin del mundo”– impulsó una reforma no solo pastoral, sino también política, mediante la designación estratégica de purpurados de regiones históricamente subrepresentadas. En sus más de diez años de pontificado, creó 148 cardenales, de los cuales 108 tienen derecho a voto en este cónclave. Así, incrementó notablemente la representación de América Latina, Asia y África, en detrimento del tradicional dominio europeo.
Un cónclave global
Por primera vez, los cardenales electores no tendrán un perfil predominantemente europeo. Aunque Europa sigue liderando con 53 representantes –y 17 de ellos provenientes de Italia–, el peso simbólico y político de otras regiones ha crecido de manera exponencial. Estados Unidos participará con 10 cardenales, y Brasil con siete, reflejo de un catolicismo global en transformación.
Desde 1523 hasta 1978, todos los papas fueron italianos, pero desde entonces ningún cardenal de ese país ha alcanzado el trono de San Pedro. A pesar de ello, Italia vuelve a ser protagonista por número y tradición, aunque la balanza se ha inclinado hacia una Iglesia más diversa, como lo soñó Francisco.
Un cuerpo de electores envejecido
Sin embargo, la “universalización” del colegio cardenalicio no ha resuelto una de las tensiones internas de la Iglesia: su envejecimiento. La edad media de los cardenales electores es de 77,5 años, lo que contrasta con las voces que piden un Papa que impulse una renovación generacional. Esta disonancia será una de las claves del cónclave que se avecina.
Aún permanecen en funciones cinco cardenales nombrados por Juan Pablo II y otros 22 por Benedicto XVI, lo que muestra cómo las decisiones papales trascienden la vida misma del pontífice. El caso de Angelo Becciu, ex número tres del Vaticano, quien fue privado de sus derechos cardenalicios tras ser condenado por corrupción, recuerda además los desafíos internos que también enfrenta la curia romana.
Una herencia contundente
Francisco, en definitiva, dejó un cuerpo electoral moldeado a su imagen y semejanza. En un tiempo marcado por la necesidad de adaptar la fe a las complejidades del mundo contemporáneo, el próximo Papa será elegido por un colegio profundamente influido por las decisiones de Bergoglio.
Cuando se escuche el tradicional “extra omnes” y se cierren las puertas de la Capilla Sixtina, comenzará una de las votaciones más significativas en la historia reciente del catolicismo. Y aunque Francisco ya no esté, su legado seguirá marcando el pulso de la Iglesia universal.